Actualmente la posibilidad de poder elegir el centro educativo de los hijos es una de las ventajas que ofrece la enseñanza privada siendo compatible con el derecho de los padres a escoger la escuela deseada por criterios de planteamientos sociales, religiosos, de valores morales.
Las escuelas privadas defienden la autoridad de los profesores en las aulas como en tiempos pasados, y piensan que en las escuelas públicas todo está permitido, pues los alumnos van pasando de curso habiendo suspendido varias asignaturas.
Desde los centros privados se fomenta la ideología de que en los centros públicos no existe una dirección responsable, no hay respeto hacia los demás y que cada uno hace y deshace lo que le apetece, por ello piensan que es necesario volver a la cultura de esfuerzo, a la unión de voluntades de padres, alumnos y profesores con el fin de fomentar los valores personales y sociales que se están perdiendo.
Así mismo los padres tienen muy en cuenta, a la hora de matricular a sus hijos en un centro privado, del porcentaje tan elevado de alumnos que acceden a la Universidad con notas importantes y de lo bien preparados que están, pues el personal docente está mucho más preocupado y pendiente de la evolución de sus hijos. En el momento que un profesor suspende a un porcentaje elevado de alumnos en una clase, de inmediato los padres se ponen en contacto con la dirección del centro, para cuestionar la validez o no de dicho profesor.
Por otra parte, allí donde hay capas socialmente desfavorecidas, no hay colegios privados. Los colegios privados han estado, desde hace mucho tiempo, en barrios bien para niños bien, evitando con ello la existencia de niños conflictivos o marginados que pueden desestabilizar el progreso adecuado de la clase. Por tanto, ¿Dónde pueden ir los inmigrantes? A las escuelas públicas. ¿Dónde pueden ir los niños marginados? A la pública. ¿Dónde van los conflictivos? A la pública ¿dónde está la igualdad de oportunidades?
Otro punto a tener en cuenta, son las inversiones que realizan las escuelas privadas en infraestructuras, tienen grandes pabellones para hacer gimnasia, baloncesto, aulas con aire acondicionado y vistas a jardines, piscinas climatizadas..........., y todo ello con los recursos económicos que obtienen, además de los padres de los alumnos, de las subvenciones que les otorga la iglesia y el propio Estado, siendo algo que se tiene muy en cuenta por los padres, a la hora de matricular a los niños
Sin embargo la enseñanza privada aboga por eliminar las desigualdades sociales, pero mucho me temo que la enseñanza no puede servir para eliminar estas desigualdades, eso corre por cuenta de los organismos competentes en materia de educación. Desde la Educación lo único que se puede hacer es dar igualdad de oportunidades a todas las capas sociales para estudiar. Y, desde luego, si todo el dinero que se emplea en subvencionar centros privados se invirtiera en la enseñanza pública, sería una realidad.